Guillermo Fernández Ruisánchez, un emprendedor riosellano nacido en Tresmonte, localidad ubicada en las estribaciones del Monte Moro, a caballo entre Ribadesella y Parres, donde su familia ya contaba con una red de negocios del ramo de ultramarinos, llegó a la villa llanisca en 1906. Se estableció en la antigua calle Nueva, después Gutiérrez de la Gándara, en el bajo del número 15, con un comercio de comestibles, coloniales,harinas, piensos, licores y un depósito de cerveza de la marca “Cruz Blanca” que se elaboraba en Santander.
Fernández Ruisánchez, hombre amable y laborioso, tenía pasión por la ganadería, lo que le llevó a convertirse en un importante ganadero con reses de las razas Suizas y Holandesas, que lograron alcanzar importantes premios en certámenes ganaderos.
Contrajo matrimonio con la pancarina Emilia Purón Sordo, y pocos meses después trasladó su comercio, desde los bajos del edificio del Banco de Santander, su segunda ubicación, a la calle Nemesio Sobrino, exactamente a los locales que hoy ocupan Triguero Sport y hasta hace muy poco una carnicería y frutería, convirtiéndose en uno de los establecimientos más importantes de su tiempo en comestibles, coloniales, harinas, piensos y licores. Además, Guillermo valiéndose de un magnífico camión surtía a todos los pueblos del Concejo.
El matrimonio de Guillermo y Emilia tuvo seis hijos, Guillermo, Emilia, Manuel, María Jesús, Ramón y Josefina.
El negocio, en el que colaboraron, además de su esposa, sus hijos Guillermo y Manolo, y que quedó en manos de este último, cerró sus puertas, en los años 80, al jubilarse Manolo.
La Tienda Nueva, de la que se decía que era el comercio mejor surtido de la región, ofrecía en Navidad, sumando a su gran variedad de existencias de gran calidad, una gama de extraordinarios productos, de los que recordamos magníficos embutidos, perdiz estofada, chipotles adobados, almejas en salsa encarnada, angulas al natural, quesos de todas clases, espárragos, surtido de frutas en almíbar y escarchadas, mermeladas y selectos vinos como Riscal y champagne como Viuda de Clicquot.
En el año 1932, el semanario local recogía esta reseña sobre el recordado comercio:
“Este establecimiento llanisco, que tiene un buen ganado prestigio comercial en toda la región, siempre será conocido como “La Tienda Nueva”, por la renovación constante de sus artículos y por la preocupación que siente su dueño, don Guillermo Fernández, de que en sus almacenes hallen siempre sus favorecedores cuanto puedan desear en el ramo de ultramarinos, coloniales, vinos, licores, cereales, conservas de todas clases, jamón serrano, salchichón, etc., todo ello de las marcas más selectas y de las mejores clases, y a unos precios reducidísimos, pues esta casa, que abastece a buena parte de los pueblos enclavados en el partido judicial mediante un servicio de camión, puede concretarse a un más reducido porcentaje de utilidad, por el extenso volumen de sus ventas.
Que estas condiciones han otorgado a “La Tienda Nueva” una numerosa clientela, nos lo dice el auge creciente de sus negocios, que la rodean de un prestigio de algo imprescindible y que la colocan entre las mejores montadas que pueden existir en cualquier capital de importancia.
El público sabe siempre encontrar los mejores productos y los precios más factibles. Por eso no precisa este comercio de largos ditirambos para ser conocido. Únicamente le traemos a esta relación de industrias y comercios locales como algo que honra a Llanes”.
Fuente, “El Oriente de Asturias” y “Lucca Brasi”
Imágenes, “El Oriente de Asturias” y “Lucca Brasi”
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