La Cofradía de Mareantes de San Nicolás, al igual que otras Cofradías Cantábricas, realizaban actividades asistenciales que regulaban sus  Ordenanzas, y las cuales irían variando en el curso de los siglos.

Citaré algún ejemplo de Llanes, Luarca y San Vicente de la Barquera.

Llanes: Si una embarcación tenía una avería, el encargado de sufragar la reparación era el propietario,  pero en el supuesto de ser de mucha cuantía la aportación económica podía ser realizada por la Cofradía, pero siempre en concepto de préstamo, nunca regalo.

Luarca: Si alguno de los cofrades sufría alguna herida realizando su oficio, tanto en mar como en el puerto, y quedase enfermo durante días, era atendido en buena casa y la cofradía costeaba comida y cuidados.

San Vicente de la Barquera: Ante una enfermedad de un cofrade, el maestre tenía la obligación de darle el quiñón íntegro mientras durara su enfermedad, bajo pena de seiscientos maravedíes.

 

Imagen, Valentín Orejas

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