Los balances económicos de la Cofradía de mareantes de San Nicolás eran aprobados por el Cabildo, y tenían lugar al finalizar el mandato del Mayordomo.

Si el Mayordomo saliente obtenía un balance negativo, la cantidad adeudaba debía entregarla al Mayordomo entrante, que la contabilizaba como ingreso. Y cuando el balance era positivo, la cantidad era reintegrada por el Mayordomo entrante, que la contabilizada como gastos anuales.

No faltaban discrepancias y pleitos con los fiadores, como el que tuvo la Cofradía con José Posada, en 1668, el cual huyó de la jurisdicción adeudando 1.300 reales. La Cofradía no tuvo otro remedio que ejecutar los bienes de la esposa del prófugo, que también era fiadora. 

 

Fuente, “Antiguos Mareantes de Llanes”

Imagen, Valentín Orejas

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