En el verano de 1892, Llanes contaba ya con un balneario, el cual se había construido por iniciativa y a expensas del indiano y benefactor Román Romano Mijares. Si bien, al tratarse de un frágil edificio no soportó un impresionante temporal, calificado como temporalazo, que aconteció a finales de 1917, quedando únicamente de él las pilastras que lo sustentaron, y que cuentan que sirvieron de diversión a los críos, pues se subían a ellas para aguantar las olas.

Tras un periodo de dudas e indecisiones, el Ayuntamiento, que después también lo gestionaría, ya que la subasta no tuvo postor, aprobó la construcción de otro balneario, teniendo lugar su inauguración en el mes de junio de 1921.

Este segundo balneario, que en los días festivos celebraba animados bailes, aunque más sólido y de mucho más postín que el primero, tampoco se libró de ser arrasado por los temporales, tan frecuentes en nuestro mar.

 

Maiche Perela Beaumont

Imagen, lámina del libro “Hemeroteca”, editado por “El Oriente de Asturias”

 

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