Cuentan que cuando las lanchas pasaban mucho tiempo en la mar, se solían organizar bromas y juegos.

Luis Fernández Trespalacios recordaba que el marinero Guillermo Peláez, “Foro”, tenía una agilidad de equilibrista de circo y cuando la lancha estaba en movimiento, pasaba por el carel desde la popa hasta la proa. En una ocasión, retó al resto de la tripulación a encontrarle  en la embarcación. Se aceptó el desafío y todos se colocaron a popa.  Inexplicablemente, no aparecía en cubierta, seguidamente registraron  sin éxito la bodega. Al fin, cayeron en la cuenta de que estaba colgado de los cintones por fuera de la lancha, y por supuesto mientras ésta se balanceaba por todos lados.

Imagen, Valentín Orejas

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