En el año 1809, el general Ballesteros sacó del Fuerte de Llanes un cañón de a 24 (peso en libras de sus obuses) y lo emplazó en el conocido Pico de la Garita, en Pimiango, llamado así porque allí se refugiaban determinadas personas para vigilar la entrada al puerto y la ría de Tinamayor.

Dicho cañón originó muchas bajas a las tropas enemigas, y tras la contienda se mantuvo en su sitio durante unos ochenta años hasta que se desmontó y se bajó hasta Haedín, para luego llevar a Bustio el tubo- cañón, clavándolo en el muelle del puerto para amarrar embarcaciones.

Desde entonces el Pico, donde se ha construido un mirador que tiene la forma de una proa y desde el cual se puede contemplar el último pueblo de Asturias y el primero de Cantabria, se llama El Pico de El Cañón.

 

Maiche Perela Beaumont

Imagen, Valentín Orejas

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