Al tener las Cofradías de Mareantes capacidad legislativa y cierta autonomía de la autoridad regia, chocaban con los corregidores de los territorios. Si bien, los Reyes Castellanos, conscientes de la singularidad del trabajo marítimo, no se oponen a que desarrollen sus propias normativas. Asimismo, no se puede olvidar que la Corona obtiene, a través de los impuestos, recursos económicos del mar, y hombres hábiles para el Real Servicio.

Una vez consolidado el poder de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, ponen bajo su protección a todos los mareantes del reino.

Y ahí quería llegar, para contar que en 1480 la Cofradía de Mareantes de los Honrados Mareantes del Sr. San Nicolás de Llanes envía una petición a los Reyes Católicos, exponiendo que desde tiempo atrás, venían redactando Ordenanzas tocante a su oficio y que para  que fueran más firmes y tuvieran mayor efecto solicitan su confirmación.

Y LOS REYES CATÓLICOS CONFIRMARON LAS ORDENANZAS

Imagen, “El Oriente de Asturias”

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