La historia comienza cuando la HMS “Bounty” (eslora27,7 m. manga: 7,4 m. y calado: 2,5),  fue originariamente un carguero inglés construido en 1784 que llevaba por nombre “Bethia”, y que posteriormente, fue comprado por el Almirantazgo británico para realizar un largo viaje hacía el océano Pacífico, hasta la isla de Tahití (la isla más del archipiélago de las islas de “La Sociedad”), al sur de Oceanía con el objetivo de obtener esquejes del “frutipan” (fruto del “árbol del pan”), un fruto tropical relacionado con el higo que la corona británica pensaba introducirlo en Jamaica y otras islas del Caribe, para que sirviera como alimento nutritivo y barato para los esclavos de las grandes plantaciones de azúcar de las Indias Occidentales británicas.  

Por si queréis daros una vuelta por allí, sus coordenadas son: 17°40′00″S 149°28′00″O. De nada.

Le fue dado el mando de la “Bounty” al teniente William Bligh, un experimentado oficial que acompañó al capitán James Cook en su tercer y último viaje de vuelta al mundo, y donde este se dio cuenta de las propiedades alimenticias de este fruto.

Bligh, nombró, como su segundo de abordo a Fletcher Christian, miembro de una influyente familia aristocrática que había servido anteriormente con él en la marina mercante.

La “Bounty” partió del puerto de Portsmouth el 28 de noviembre de 1877 pero, debido a los vientos contrarios, no consiguió dejar Spithead hasta el 23 de diciembre, dirigiéndose hacia el “Cabo de Hornos”, con el fin de, una vez doblado este, entrar en el Pacífico, pero abandonados por la diosa “Tiqué”, el 2 de abril de 1878 se levantó y entabló un violento vendaval mientras la “Bounty” se aproximaba al citado cabo, dando comienzo a un periodo de tempestades que Bligh registró indicando que…”excedió lo que yo hubiera encontrado antes, con borrascas fuertes de granizo y hielo” 

Los vientos hicieron al navío retroceder, de forma que el 3 de abril estaba más al norte de lo que había estado una semana antes.

Bligh intentó forzar el avance de la “Bounty” repetidas veces, fracasando en todas ellas, por lo que el 17 de abril, informó a su exhausta tripulación de que la Mar los había vencido y girando en redondo, partirían para el cabo de “Buena Esperanza”, noticia que fue recibida con…”gran alegría por todas las personas que se encontraban a bordo”, como el propio teniente  Christian relató.

La “Bounty” fondeó en la bahía “Falsa”, al este del cabo de Buena Esperanza, el 24 de mayo de 1788, donde pasó cinco semanas realizando reparaciones y reaprovisionándose.

El navío zarpó de la bahía “Falsa” el 1 de julio de 1788 y penetró en el océano Índico para comenzar la larga travesía hasta el próximo puerto, “Adventure Bay, en Tasmania, un remoto estado insular frente a la costa sur de Australia.

 Al final el navío, zarpando de “Adventure Bay, arribó a la bahía “Matavai” en “Otaheite” (Tahití, la isla más grande de la Polinesia Francesa),​ el 26 de octubre de 1788, completando así el viaje de 31.170 millas (50.163 km), y tras un año de navegación.

Se inicia el intercambio de regalos con los habitantes de la isla, cambiando baratijas por el deseado “árbol del pan”, intercambio que, tras la búsqueda, recolección y traslado al buque de sus brotes se consigue llenar las bodegas del barco en seis semanas.

Durante esta estancia en la isla, la tripulación ha sucumbido a sus encantos, al encontrarse con un clima edénico, paisaje paradisíaco, hospitalidad de los nativos y, por no decirlo, sobre todo de las nativas. Esto y debido al intento de varios marineros a desertar, ya que fuera de allí son incapaces de sobrevivir y garantizarse su propia seguridad ante tan largo y peligroso “tornaviaje”, hace que finalmente la partida se retrase cinco meses.

Finalmente, ya en abril de 1789, la Bounty parte de Otaheite con menos espacio y agua, por todo el dedicado al “árbol del pan”, se crea un incremento de las tensiones en el seno de la tripulación, tensiones que se desatan cuando el capitán acusa a su segundo de haber robado, al parecer injustificadamente unos cocos, acusación esta, que se convierte en el detonante del motín que se va a producir a bordo.

A partir de ese momento, los acontecimientos se suceden rápidamente, pues aprovechando la guardia del alba, los amotinados apresan a Bligh mientras dormía y aíslan a sus leales, tomando el control de la nave. 

Posteriormente, y tras arrojar sin contemplaciones a la Mar los tiestos que contenían los esquejes del “árbol del pan” se somete al capitán y al resto de la tripulación no amotinada a un juicio carente de toda imparcialidad, donde se decide abandonarlos en la lancha y en Mar abierta, a que corran su propia suerte.

Es en ese momento, cuando da comienzo una de las aventuras náuticas mas asombrosas de la historia naval.

 

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