En los primeros días de marzo de 1897, se desencadenó un temporal de mar, arreciando tan fuerte el viento del suroeste que hasta las tejas de los edificios fueron arrancadas, cayendo con estrépito en las calles por las que no podía transitarse sin inminente peligro. 

Como es habitual en estas circunstancia, los sitios del Faro, San Antón, El Fuerte y San Pedro estaban extraordinariamente concurridos. En este último punto,  las olas lanzaban el agua por encima del castillete y de la cruz, a pesar de hallarse a más de 50 metros sobre el nivel del mar.

En medio de aquel temporal, el patache “Teresina”, de la matrícula de Luarca que, procedente de Gijón, se dirigía a nuestro puerto con cargamento de carbón para un conocido comerciante, desde la barra solicitó entrada, pero al no salir la lancha por el mal estado de la mar, se alejó en dirección este. Las últimas noticias que se tuvieron fue que naufragó a la vista de Suances, desapareciendo el barco.
Durante un tiempo se mantuvo la esperanza, sobre todo porque un periódico de Santander publicó la posibilidad de que la tripulación se hubiera salvado, pero desgraciadamente pasaron los días y se confirmó que habían perecido.

El Patrón se llamaba Juan Méndez Viso, casado, de 32 años, y los marineros, Evaristo Martínez, de 22  y también casado, otro de 18, llamado José y el cocinero Felipe Martínez, de 20. Todos ellos naturales y vecino de Vega de Navia.

 

Maiche Perela Beaumont

Imagen, Pepín del Rosal

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