“El día 6 de julio a las once de la mañana, tuvo lugar en la cabeza del muelle de Santiago una escena triste, y si es o no es, algo cómica, por tres jóvenes que allí estaban bañándose.

Disputaban estos sobre cuál  sabia nadar mejor, y para  probarlo, pues no hubo avenencia, decidieron  tirarse de cierta altura y de cabeza al mar, pero haciéndolo uno de ellos con tan mala estrella que habiendo chocado en el suelo y de resultas perdido el conocimiento, por momentos se le veía hundirse en el fondo. No pasaba desapercibido tal suceso para uno de sus amigos, que movido por sus sentimientos intentó prestarle auxilio; pero apurado se debería de ver cuando a su vez lo demandaba del tercero que también acudió, formando así unidos una masa tan compacta por su adhesión que a no dudar hubieran corrido todos igual suerte,si  algunos marineros de los buques allí anclados lanzándose vestidos, unos al agua y otros a las lanchas, no hubieran presurosos  llegado a socorrerlos”

Imagen, “El Oriente de Asturias”

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