TIEMPOS DE ABUNDANCIA
Hubo un tiempo que la playa Abascal sostenía a 250 familias de pescadores, e incluso sobraba pescado para exportar a Castilla.
Todavía, a principios del siglo XX, no sorprendía que las vaporas trajeran arrobas de besugo.
Hubo un tiempo que la playa Abascal sostenía a 250 familias de pescadores, e incluso sobraba pescado para exportar a Castilla.
Todavía, a principios del siglo XX, no sorprendía que las vaporas trajeran arrobas de besugo.
Recoge el libro “Antiguos Mareantes de Llanes” que hasta el año 1917, en el que la Cofradía de Pescadores crea la almotacenía, local para la subasta del pescado, no existía en la villa ningún edificio (pescadería) para la venta de pescados al vecindario. Dicha actividad se realizaba de forma ambulante en calles de Llanes y aldeas.
Tenemos noticia, gracias a “El Oriente de Asturias”, que en sesión plenaria del Ayuntamiento de fecha 16 de julio de 1931, se debatió, bajo el amparo del concejal Batalla, sobre la solicitud de los marineros para la construcción de un tendedero de redes encima de la playa del Sablón, en terrenos del antiguo cementerio.
En el libro editado por esta Cofradía, “Antiguos Mareantes de Llanes”, cuyo autor es Don Antonio Celorio Méndez-Trelles, podemos leer que la costera es una actividad cíclica de pesca. Desde la Edad Media hasta el siglo XIX quedan establecidas y definidas costeras donde se empleaban concretas embarcaciones, capturan específicas especies y se utilizan determinadas artes de pesca.
El 23 de enero de 1915, “El Oriente de Asturias” recogía: “Los valientes marineros de nuestra villa cuentan con una nueva lancha de vapor, la “San Antonio”, propiedad de don Antonio Blanco.
Don José Sordo, más conocido como Pepe Sordo, nació en el barrio del Cueto en 1885, estudió medicina en Santiago de Compostela y de regreso a Llanes organizó su propio laboratorio e instaló los primeros rayos X que conoció Llanes. Sus grandes méritos le comprometieron en cargos importantes, como director del Laboratorio Municipal