En las primeras horas de la tarde del día 6 de enero de 1958 tuvo lugar un trágico suceso en la entrada del puerto de Llanes. Una ola descomunal lanzó a las aguas del embravecido mar Cantábrico a una pareja de novios. El varón salió con vida del agua y de la mujer, solo pudo firmar el acta de defunción por ahogamiento, el médico Gabriel Sotres. De este suceso se contaron infinidad de truculentas, disparatadas y crueles historias en la villa y el concejo y aquí me voy a limitar a narrar los hechos y circunstancias tal como sucedieron, como al día siguiente y en fechas posteriores salió en los medios de comunicación, sin dramatismo ni estremecimiento.

El 6 de enero de 1958, festividad de los Reyes Magos, Jaime Pando Laso, de 47 años, viudo y policía armada destinado en Santander, llegó a mediodía a Llanes en el tren que venía de la capital de Cantabria. Casi a la misma hora hacía entrada en el andén de la estación de la villa el convoy procedente de Oviedo, en el que viajaba María Concepción Rodríguez Entrialgo, de 27 años, soltera y vecina de la localidad de Soto de Cangas, en el concejo de Cangas de Onís. Por lo que se supo más tarde, eran novios y la cita que tuvieron en Llanes guardaba relación directa con elegir la fecha y rematar los pormenores de su futuro enlace matrimonial.

Ni siquiera tomaron asiento en un restaurante y limitaron la comida a un par de bocadillos adquiridos en un bar de la villa. El día estaba soleado y la mar embravecida, encolerizada. Caminando por el paseo del Muelle se aproximaron al espigón de la Barra y parece ser que no se enteraron de los gritos, voces, señas y avisos de peligro emitidos desde las proximidades del Cuartel de la Guardia Civil, ubicado en el otro margen de la ría. Incluso, se dijo, que tampoco habían atendido las advertencias realizadas por personas con las que se cruzaron en el camino.

Ya en el interior de la zona de la Barra, una imponente ola lanzó por el aire a la pareja y fueron a caer al agua en las proximidades de la entrada a la ría. Bastantes las personas contemplaron el espectáculo en directo. Una cuerda lanzada desde La Tijerina posibilitó que Jaime Pando pudiera asirse a ella y de esta forma llegar a la orilla. No pudo hacerlo María Concepción, que al ser rescatada de las aguas no hubo forma de salvar su vida, asistida por el doctor Gabriel Sotres.

Pese a las dificultades del momento, una lancha patronada por Adolfo García salió a prestar ayuda. En ella viajaban Tiquiano Díaz, Quico Panza, El Negrín, Vicente Peña, Lucas San Román, Antonio Carriles, Manuel Patiño, Pepín Meré, Paco Carrandi, Francisco Herrero y Félix Rodríguez. Vestido, desde tierra, también se había lanzado al agua Tomás Amieva Goti, el valiente joven que con el paso del tiempo sería un afamado sastre y propietario del restaurante La Marina.

Al día siguiente, el alcalde de Llanes, Regino Muñiz, dio las gracias en nombre propio y en el de la villa a todas las personas que habían participado en el rescate.

 

Texto: Guillermo Fernández Buergo

La fotografía pertenece al portal Llanesalavista.

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