Al mediodía del 17 de julio de 1917, recaló en nuestra costa el destroyer “Villamil” que vino de Santander con objeto de hacer explotar la mina que, convenientemente sujeta, se hallaba flotando frente a la playa del Sablón.

Para realizar sin riesgo la destrucción del terrible artefacto, fue llevado a tres millas de distancia y acto seguido la tripulación del “Villamil” comenzó a disparar sobre la mina con cañón y fusiles. A la media hora escasa se produjo la explosión deseada.

Los testigos del hecho manifestaron que fue colosal la tromba de agua,  grandiosa la  columna de humo y fortísima la detonación. Además, retemblaron todos los edificios de Llanes y de muchos pueblos cercanos.

Con anterioridad, la mina había sido remolcada a estas costas por  marineros que, con su abnegada conducta, digna de un homenaje,  libraron a los navegantes de un peligro muy serio.

 

Fuente: “El Oriente de Asturias”

Maiche Perela Beaumont

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