De las casi 300 especies catalogadas en aguas asturianas, apenas un diez por ciento pueden resultar peligrosas para el hombre, bien por ser capaces de producirles lesiones externas con sus mecanismos de defensa y ataque, bien por resultar tóxicas con o sin manipulación adecuada.

LOS TEMIBLES TIBURONES

Los tiburones comedores de hombres, como el tiburón blanco (Carcharodon carcharias), uno de los peces más poderosos de los mares cálidos y templados, son rarísimos en el Cantábrico.

Sin embargo, el marrajo y la tintorera, que se incluyen en el grupo, no son tan feroces como los pintan. Estas dos especies se capturan con frecuencia en nuestras costas, pero nadan por lo general alejadas de nuestro litoral por lo que no representan peligro para los bañistas. Su peligrosidad radica en las mordeduras que puedan ocasionar a los pescadores y que obliga a manejarlos con gran respeto y cuidado.

Pero los tiburones son también peligrosos por otro concepto, así tenemos en Asturias mucha abundancia de Pintarrojas, cuyo plasma tiene una sustancia ligeramente tóxica que actúa al entrar en contacto con la corriente sanguínea del que está limpiándolo o desollando, si éste tiene en sus manos alguna herida.

 

Fuente: “Peces Marinos de Asturias”

Maiche Perela Beaumont

Imágenes, Valentín Orejas

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