Durante siglos, los cetáceos fueron para la Villa una importante fuente de beneficios económicos y promoción del comercio.

Proporcionaban:

  • Aceite, que se empleaba primordialmente para el alumbrado, y también como condimento culinario y calafateado de embarcaciones.
  • Carne, de gran calidad e importante consumo en Llanes, tanto fresca, en adobe o en salazón.
  • Piel, utilizada para confeccionar cinturones y cuerdas. 
  • Huesos, usados para construcción de casas, botones, piezas de ajedrez, collares.
  • Barbas, que servían para fabricar sillas, armaduras de corsés, varillas de abanicos, paraguas, sombrillas..
  • Y mención aparte se merece el llamado “ámbar gris” del cachalote, muy cotizado en la elaboración de perfumes y joyería.

Maiche Perela Beaumont

Imagen, lámina del libro “Antiguos Mareantes de Llanes”

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