El día de Reyes de 1901, el vapor “San Antonio”, de cuatrocientas toneladas de desplazamiento y matrícula de San Sebastián, embarrancó a las cuatro de la tarde al Este de la playa de Mendia.

Al pasar frente al puerto de Llanes, a merced de las olas, se supuso que la galerna de la noche anterior le había causado averías en el timón, como luego se confirmó. Por esta razón  algunos marineros y el presidente de la Sociedad de Salvamentos de Náufragos siguieron por la costa al buque, provistos de salvavidas y cordeles para prestarles auxilio en aquella situación tan apurada.

Frente a Santiuste, y al ver los diez tripulantes del vapor que este iba a estrellarse contra las rocas, lo abandonaron en un bote, yendo envueltos en las furiosas olas hasta la barra de Unquera, donde milagrosamente se salvaron, siendo ayudados por el bondadoso capitán del “Arnao”, que además les facilitó ropa y comida.

 

Fuente, “El Oriente de Asturias”

Maiche Perela Beaumont

Imagen, Valentín Orejas

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