Hay en Asturias peces muy comestibles, como la anguila, el congrio y el bonito, cuya sangre es venenosa y que, sin embargo, no representan ningún peligro, por descomponerse el veneno con la cocción. A los 58º C comienzan a perder toxicidad y a los 70ºC se destruye la toxina por completo.

El congrio resulta también peligroso por su mordedura, capaz de desgarrar una mano. Puede entonces su sangre mezclarse con la del pescador, ocasionando infecciones locales. También, puede ocurrir lo mismo con quienes lo manejan en el curso de su comercialización.

Otro de los peces con carne tóxica es el Tetragonurus cuvieri, raro en Asturias y de aguas muy profundas. Su toxicidad tiene su origen en que se alimenta de medusas planctónicas.

Finalmente tenemos que hacer referencia a un pez  muy abundante y poco apreciado: La Salema (Serpa salpa). Despreciado, además de que no tiene buen sabor, porque contiene unas sustancias capaces de producir alucinaciones y pesadillas.

 

Maiche Perela Beaumont

Imagen, Valentín Orejas

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