“Antiguos Mareantes de Llanes”, recoge que tal vez, sea, a partir de 1550, cuando algunos Ayuntamientos arrienden el llamado puerto de ballenas: caseta de atalayeros, sables para hacer despiece de cetáceos, trozo de tierra para la instalación de hornos y fundición de grasas.

Añade que los contratos del puerto de ballenas de Llanes, que eran públicos y al mejor postor, se firmaban el día de Nuestra Señora de Febrero, contaban con la presencia de ambos jueces (de la Villa y resto de Concejo), un escribano, mayordomo y diputados de la Cofradía de San Nicolás.

Y, también, que las únicas ubicaciones balleneras, contratadas por el Ayuntamiento de Llanes, son los sables de San Antonio (Picones) y el de Estacones (Villa de Llanes). No citándose la medieval ubicación de Toranda (Niembro).

 

Imagen, “Antiguos Mareantes de Llanes”

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