TIEMPOS DE PENURIA

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La Cofradía de mareantes de San Nicolás siempre gozó de un prestigio envidiable gracias a su seria y honrada administración. Y aunque no eran muchas las embarcaciones, si fueron bastantes para poder hacer frente a las necesidades de los cofrades y sus familias en tiempos de penuria y falta de trabajo.

Rico el Cabildo, poseía bienes, incluso casa propia, que tuvo que ir liquidando ante una persistente crisis.

Así, en el siglo XIX,  la Cofradía se vio obligada a solicitar un préstamo de 5.000 pesetas. Y para responder al pago de dicho dinero hipotecó el solar u hondonada de Santa Ana, en  el cual, tras rellenarlo, pensaban construir viviendas para los marineros, ya que era amplio y al resguardo de las inclemencias del tiempo.

A pesar de que la persona que había anticipado el dinero se comprometió a no cobrar interés alguno, nunca pudo la Cofradía devolver aquella cantidad, que le hubiera supuesto recuperar el conocido como “Prau de Santana”

 

Maiche Perela Beaumont

Imagen, archivo de Fernando Suárez Cué

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