NAUFRAGIO LANCHA TOMASA JOAQUINA | BUCEANDO EN «EL PUEBLO» | AÑO 1899
A las once de la mañana del nueve de octubre, arribó al puerto de Llanes la lancha Tomasa Joaquina, tripulada por Pablo Gándara y nueve marineros.
A las once de la mañana del nueve de octubre, arribó al puerto de Llanes la lancha Tomasa Joaquina, tripulada por Pablo Gándara y nueve marineros.
En el año 1914, el buzo José Rodríguez, que hacía tiempo que vivía en Llanes, extrayendo los restos del vapor “Santa Rosa, que naufragó en el año 1893 en los bajos de “la Vaca de Niembro”, encontró en el fondo del mar, entre los residuos de dicho barco, el reloj de plata del maquinista, única victima del aquel naufragio.
El 23 de abril de 1921, a la altura de Pendueles, a un vapor de cabotaje de nombre “España”, de 70 toneladas, se le abrió una vía de agua. Percatándose el patrón del peligro que corrían de naufragar, ordenó dar toda máquina hacia la playa de la Franca, con el fin de varar el barco, cosa que logró afortunadamente.
En la tarde de Reyes de 1958, tuvo lugar en la barra de nuestro puerto un trágico suceso del que se hizo eco tanto la radio como los periódicos regionales y nacionales, y que además, durante años, se nos contó a los críos de Llanes para que fuéramos conscientes del peligro de la mar.
El pailebote “Amada” zarpó de Gijón para la Villa de Llanes con cargamento de carbón y cajas de botellas. En la noche del lunes, cuatro de abril, a la altura de Ribadesella, el buque fue sorprendido por una galerna. Luchó durante varias horas para alejarse de la costa, pero no lo pudo conseguir a causa de los fuertes vientos y corrientes.