por Maiche Perela Beaumont
Gracias al patrón del Virgen de Guía, que sabía mejor que nadie que yo soñaba con volver a salir a la mar, no me quedé en marinera por un día.
En esta segunda ocasión, al resultarme todo más familiar y al estar liberada del mareo -tuve la precaución de tomar pastillas-, dejaron mis ojos de perderse en el mar y me sentí capaz de fijarme en cada cosa, de no perderme detalle.
por Maiche Perela Beaumont
En la tarde de Reyes de 1958, tuvo lugar en la barra de nuestro puerto un trágico suceso del que se hizo eco tanto la radio como los periódicos regionales y nacionales, y que además, durante años, se nos contó a los críos de Llanes para que fuéramos conscientes del peligro de la mar.
por Maiche Perela Beaumont
“¿Hasta cúando? Estamos en marzo y sigue el temporal de vientos huracanados, nieves y lluvias que se inició en esta región oriental a mediados de diciembre del año próximo pasado. De continuar así por más tiempo, es indudable que la miseria más espantosa vendrá a cernerse sobre el hogar del infeliz marinero, que en esta época del año se dedica con noble afán al ejercicio de la pesca para adquirir un pedazo de pan y alimentar a su familia”. (EOA)
por Maiche Perela Beaumont
El dos de agosto arribó a la ensenada de Cuevas del Mar una expedición inglesa compuesta por tres fragatas y otras embarcaciones menores, conduciendo ochocientos soldados, armamento, municiones, vestuarios y otros efectos de boca y guerra, al mando del general don Juan Díaz Porlier, conocido por “el Marquesito”. Desembarcó al abrigo de las partidas volantes de este Concejo de Llanes, capitaneadas por don José Balmori y otros. Colocado todo en más de doscientos carros, marchó el convoy por Naves, Posada, Vibaño, Meré y Cabrales a Espinama. El día cinco pasó dicha expedición por el río de las Cabras y llegó oportunamente y sin contratiempos al punto de destino. (EOA)
por Maiche Perela Beaumont
“El día 6 de julio a las once de la mañana, tuvo lugar en la cabeza del muelle de Santiago una escena triste, y si es o no es, algo cómica, por tres jóvenes que allí estaban bañándose.
por Maiche Perela Beaumont
De manera serendípica me he topado con la que pudiera ser la primera Salea documentada de Llanes.
No existe memoria histórica de la introducción de la Salea en nuestra villa. Sabemos que, por su elevado coste económico, era un festejo reservado para conmemorar destacados eventos. Manuel García Mijares asegura, en su libro