por Maiche Perela Beaumont
En otros tiempos, la sirena de la rula no se hacía sonar únicamente como llamada a los compradores para que acudieran a la subasta del pescado, sino también para avisar de una procesión, la llegada de una personalidad, un accidente en la playa, un incendio, una embarcación en peligro.
por Maiche Perela Beaumont
Su organización era perfecta y rígida, a base de sufragio en las decisiones y de inflexibilidad en los acuerdos y reglamentación.
El voto era secreto, aunque había propuesta plural para candidatos, y para garantizar la
por Maiche Perela Beaumont
En más de una ocasión, hemos escrito que cuatro puertas tenían las murallas de Llanes que le daban un aspecto venerable. A saber: la de San Nicolás, la de la Villa, la de los Remedios o del Llegar y la del norte.
por Maiche Perela Beaumont
Aunque la patrona de los marineros llaniscos es Santa Ana, tampoco falta en la villa una capilla dedicada a la Virgen del Carmen, Patrona del mar, porque la mayoría de sus milagros están vinculados al agua salada.
por Maiche Perela Beaumont
En la actividad colectiva de la caza de las ballenas era fundamental la aproximación y coordinación, y precisaba gran destreza tanto de patrones como de remeros para colocarse, sin excesivo chapoteo, al lado del cetáceo.
por Maiche Perela Beaumont
En el año 1809, el general Ballesteros sacó del Fuerte de Llanes un cañón de a 24 (peso en libras de sus obuses) y lo emplazó en el conocido Pico de la Garita, en Pimiango, llamado así porque allí se refugiaban determinadas personas para vigilar la entrada al puerto y la ría de Tinamayor.