Hasta poco antes de la guerra, existió un acogedor local en la calle de la Calzada, que llevaba un nombre relacionado con la mar, “El Camarote”.

Se le llamó de esa manera, porque si te asomabas a las ventanas, en horas de la pleamar, el agua subía tan arriba que parecía que ibas en el camarote de un barco. Además, suspendido de una viga había una maqueta de un velero.

 

Maiche Perela Beaumont

Imagen, “El Oriente de Asturias”

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