Los “exocétidos” o “peces voladores” (Exocoetidae) son una familia de peces marinos que comprende cerca de 70 especies agrupadas en 7 géneros. Se encuentran en todos los océanos, especialmente en las cálidas aguas tropicales y subtropicales.

Su nombre exocétido proviene del griego  “exo-koitos” («yacer fuera»), en el sentido de «dormir bajo las estrellas», por el hecho de que no es raro que queden varados en las cubiertas de los barcos al salir del agua por las noches. Yo mismo me he encontrado varias veces con este, “pez volador mediterráneo” (también llamado como juriola”), sobre todo navegando por las inmediaciones de las Baleares. La constelación “Volans” hace referencia a este pez, y uno de los géneros, el “Hirundichthys”, significa «pez golondrina» en griego.

Su característica más sorprendente es el tamaño de sus aletas pectorales, inusualmente grandes, que le permiten volar y planear por distancias de más de 50 metros, siendo el “planeo” de mayor duración registrado de 45 segundos. Teniendo en cuenta que estos “peces voladores” adultos miden sólo unos 30 cm, esta capacidad que han desarrollado va mucho más allá de los simples saltos fuera del agua. Los peces voladores alcanzan velocidades en el aire de 50 a 60 km/h (como un caballo que no sea de carreras, a máximo galope). Estas distancias y velocidades son posibles gracias al rápido batir de sus aletas (unas 50 veces por segundo), y con la posibilidad de que cuando parece que van a caer de nuevo al agua, baten con fuera su aleta caudal volviendo a despegar y continuar con su vuelo unos cuantos metros más. La ventaja final de este mecanismo es una mayor posibilidad de escape ante predadores, que los tiene, y muchos 

En algunas especies las aletas pélvicas también son inusualmente grandes, y hacen parecer que el pez tiene cuatro alas, como el “Cheilopogon exsiliens” (“Volador campechano”). 

Sus ojos son más planos que los de la mayoría de los ojos de los otros peces (“ojos de pez”), para poder ver fuera del agua. Viven cerca de la superficie y se alimentan de plancton

El pez volador es comestible, y con ellos se puede preparar un buen plato para la mesa de muchos, y además también son comestibles las “huévadas” (los japoneses preparan con ellas “sushi”.

A mí personalmente me gustan, tanto el pez como la huevada, pero fritos. 

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