AÑO 1859

En la mañana del 7 de enero, la goleta “Anita”, de matrícula de Bilbao, capitaneada por Benito Presno, zarpó de la ciudad de Santander con cargamento de harinas, hierro y otros efectos con destino al puerto de la villa de Llanes.

Al día siguiente, aproximadamente a las 8 de la mañana, arribó a la boca de nuestro puerto, saliendo un bote con varios marineros para advertir que no tenía marea para entrar y aconsejar que se mantuviera a barlovento a la espera de la pleamar de la tarde. Entonces, el capitán solicitó  que se embarcara un práctico, entrando a bordo Nicolás Cue. A las 4, volvió a salir el bote y le dio aviso de que entrara, manifestando el patrón que se adelantaba para esperarle dentro del puerto al no ser posible dar remolque por existir mucho viento y marejada con peligro de hundirse el bote.

Entre las rocas de la Punta del Caballo, rápidamente, el viento del este roló a sur paralizando el buque en ese punto tan estrecho sin poder hacer virada para uno u otro lado y con mucha ola que arremetía contra el costado de “Anita” e, incluso, tocando con las rocas en la parte baja de la murada de estribor. Gracias al práctico, la goleta logró superar las peñas y hacer vuelta hacia fuera con el objeto de dar más virada para poder entrar, tentativa inútil, pues al echar mano a las bombas de achique no era posible hacer uso de ellas y viendo que el agua llegaba hasta los camarotes y el día oscurecía, acordaron desamparar el buque para salvar las vidas. Así, echaron un bote al agua donde se embarcaron para entrar a puerto a las siete de la tarde, aunque, antes de hacerlo, desde tierra, se observó que la goleta “Anita” caló sin poder salvar nada de la misma.

 

Fuente, “Antiguos Mareantes de Llanes”

Maiche Perela Beaumont

Imagen, Valentín Orejas

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