El 12 de diciembre, el patrón de la lancha San Nicolás, Francisco Sobrino García, dijo que habiendo salido a la pesca de besugo, a unas dos leguas de la costa divisó una embarcación con velas arriadas, palo del trinquete vencido, una bandera de socorro arriada sobre cubierta, sin gente, ni carga y, en la cámara, unos pertrechos con letra francesa que no entendieron. Después de dejar toda la noche a cuatro personas en la embarcación, a las tres de la tarde del día siguiente, aprovechando la pleamar, consiguieron traerla a puerto con grave riesgo de sus vidas, pues al realizar la maniobra de entrada se rompió el palo de trinquete. 

Una vez hechas las declaraciones ante el escribano y practicadas todas la diligencias, se presentó en esta villa un individuo francés llamado Pier Blanchard pretendiendo llevarse el barco sin pagar la tercera parte del mismo, contraviniendo las antiguas reglas y costumbres de los pescadores matriculados en toda la costa. 

Al patrón del San Nicolás y su tripulación no les quedó otra que otorgar escritura dando poder a Francisco Javier Pariente, vecino de Llanes, para que en su nombre, realizará todas las acciones necesaria ante los Tribunales de la Marina,Tribunales de la Justicia Ordinaria y Reales para reclamar sus legítimos derechos sobre la tercera parte de dicha embarcación abandonada y rescatada por ellos.

 

Fuente, “Antiguos Mareantes de Llanes

Imagen, Valentín Orejas

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