por Maiche Perela Beaumont
El día 8 de octubre de 2013, ir a ver pescar calamares, actividad a la que estoy totalmente enganchada, tenía para mí un significado especial, un aliciente añadido: la lluvia de estrellas de la Dracónidas, llamadas así, pues parecen radiar de la constelación del Dragón, el protector de las manzanas del árbol de Gaía, del jardín de las Hespérides, que profanó Hércules en una de sus múltiples tareas.
por Maiche Perela Beaumont
El 16 de noviembre de 1887, tuvo lugar la primera actuación de la Sociedad de Salvamento de Náufragos, por entonces una caseta que no contaba con nada más que un cañón lanzacabos, unas cuerdas y una boya.
por Maiche Perela Beaumont
Se echan en falta los perros de aguas en las inmediaciones del puerto, blancos o marrones, cariñosos, juguetones y que en ocasiones parecían sonreír, deambulando sin meterse con nadie, sacudiéndose el agua, amodorrados en cualquier esquina o moviéndose dentro de los barcos.
por Maiche Perela Beaumont
En el verano de 1892, Llanes contaba ya con un balneario, el cual se había construido por iniciativa y a expensas del indiano y benefactor Román Romano Mijares. Si bien, al tratarse de un frágil edificio no soportó un impresionante temporal, calificado como temporalazo, que aconteció a finales de 1917, quedando únicamente de él las pilastras que lo sustentaron, y que cuentan que sirvieron de diversión a los críos, pues se subían a ellas para aguantar las olas.
por Maiche Perela Beaumont
El 19 de junio de 1920, “El Pueblo” contaba que, en aquellos días, fue abundante la pesca que había entrado de bocarte y sardina en el puerto.
La lancha “Ana María” trajo 300 arrobas del primero, y la “Oliva” 30 millares de la segunda, que se vendieron en la Rula a 36 pesetas el millar.
por Maiche Perela Beaumont
La Virgen de Guía de Ribadesella desapareció durante la guerra civil y hubo que esculpir una nueva imagen, que se trasladó a su capilla, por mar, desde Lastres.